domingo, 8 de julio de 2012

Etiopia, toda una experiencia.

Etiopia, toda una experiencia para no perdersela.

By Andrea S.


En la primera etapa del viaje aterrizamos, en Addis Abeba un grupo de amigos unidos por la misma ilusión. El Aeropuerto Internacional de Bole no está lejos de la ciudad más grande y poblada del país, que aunque va desarrollándose a velocidad de vértigo todavía los contrastes con la pobreza son evidentes. 

Era el mes de julio, pero parecía otoño porque la lluvia nos sorprendió en el país africano donde la palabra sol parece que va asociada de inmediato. 
Aunque ya sabíamos que en los meses de julio y agosto las lluvias están garantizadas, así como los cambios bruscos de temperaturas de unos lugares a otros, no pensábamos que iba a ser tanto. Llegamos a tener frío.

Dos días sufrimos esos rigores de la naturaleza y el tiempo que estuvimos en la ciudad más poblada de Etiopía hacer turismo fue tarea difícil, aunque la lluvia no impidió que comprobáramos cómo las calles están carenes de asfalto y nombre pero  llenas de gente, cómo conviven  hoteles de lujo con las chabolas sin techo; cómo la catedral de San Jorge o el Museo Nacional son visitadas por turistas y curiosos visitantes; y cómo andan la gene va de acá para allá, quizás sin rumbo fijo. En resumen: un mosaico variopinto de situaciones.

Pero en realidad Addis Abeba es centro económico (aunque el centro económico puramente dicho es el Merkato) y financiero del país; también es sede de las Líneas Aéreas Etíopes, del Banco Nacional, y centro universitario. Es una ciudad limpia y segura, donde la mendicidad está prácticamente abolida gracias a la iniciativa del gobierno que con una poderosa campaña ha conseguido  educar y emplear a las personas desfavorecidas.

Para los desplazamientos, la ciudad cuenta con la estación principal de ferrocarril que tiene dos líneas: una lleva a Harrar (capital de la región de Harari) y la otra hasta Yibuti (en el Golfo de Adén).
 

También hay dos estaciones de autobuses en la ciudad: una es Terra, en la zona del Merkato (la más importante y donde salen autobuses hacia todos los puntos del país) y la otra estación está situada en la avenida Ras Mekonin, próxima a la estación de ferrocarril (uniendo la capital con las ciudades de Adama  y Debre Zeit). En cuando a los taxis, los amarillos son más caros y por eso casi todo el mundo usa unos minibuses blanqui-azules.

Makele, fue la segunda etapa, a 650 kilómetros al norte de Addis Abeba. Decidimos hacer el trayecto en minibús, buscando la opción más asequible, y aunque nos advirtieron que se tardaría algo más de lo habitual no nos importó. Queríamos ver el país y era una buena opción recorrerlo de esta manera, pero… ¡Madre mía! Jamás pensamos que íbamos a emplear dos jornadas. Lo más positivo: la compañía de los nativos y el maravilloso contraste del paisaje.

En Mekele está la sede la Misión de las Naciones Unidas de Etiopía y Eritrea. Es la quinta ciudad más poblada del país, centro económico y  principal productor del cemento etíope. Como centro universitario, en el año 2000 fue cuando se creó su Universidad al unirse la Escuela de Negocios de Mekele y el Mekelle University College.
Como llegamos al caer la tarde, decidimos pasar la noche para descansar y al día siguiente afrontar los 150 km. que son separaba de Adigrat, nuestra última parada.

Por Finalmente llegamos a Adigrat, concretamente, a la comunidad de don Bosco Gola dirigida por los Salesianos. Allí nos esperaban el polaco padre Mirek, el uruguayo padre Ignacio, y el etíope hermano Salomon. Todos muy amables y pertenecientes a la comunidad. Mediante el inglés y el italiano (ya que Etiopía fue antigua colonia italiana) nos entendimos estupendamente.

Nuestro trabajo una vez allí consistió en inculcar, tanto a los niños como a los animadores y profesores presentes, valores como la tolerancia, la cooperación, iniciativa propia y el respeto a través del deporte.

Al principio estuvimos trabajando con niños de entre 8 y 9 años a 15 y 16 años en el Summer Together , unas clases impartidas por estudiantes universitarios que a cambio de la ayuda de los Salesianos para acceder a estudios superiores, se pasan el verano dando clases de Inglés, Matemáticas, Física, Química, etc. 


Nosotros, como el resto de profesores, teníamos nuestro horario de clases de Educación Física que aprovechábamos con los niños para hacer todo tipo de juegos.

Las últimas dos semanas las dedicamos a organizar una serie de competiciones de baloncesto, volleyball, fútbol y atletismo para dar como premios todo aquel material deportivo que habíamos llevado de parte de nuestro grupo Dim y la facultad de Ciencias del Deporte. 


Aunque fueron unas prácticas no remuneradas, sólo a cambio de comida y alojamiento, la experiencia fue increíble. Tuvimos la oportunidad de hacer una labor muy gratificante que duró un mes y  medio muy intenso.

Como colofón, sólo puedo añadir que he disfrutado tanto que espero poder volver a repetir una experiencia similar. Además, Etiopía es un país para no perdérselo.



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